Recuerdo haber estado en Twitter un día, buscando el gif perfecto de vogue para complementar un tuit. Entré en shock y asombro por los primeros clips que surgieron en mi búsqueda al ser en su mayoría de gente blanca. Aparecía Madonna, Channing Tatum, y el pequeño niño, Brendan Jordan, quién hizo algo así como vogue en ese infame segmento de noticias, seguido de toneladas de atención de la prensa con múltiples apariciones en programas y videos que seguramente le llevaron a alguna ganancia económica.
Madonna, como muchos otros buitres de la cultura, usó a una comunidad por su estilo, danza y pasión hasta donde pudo exprimirlo, para después regresarlo a su lugar en un estante, abandonando a los miembros de esa comunidad junto con su opresión; lo dejó todo atrás de ella y siguió adelante hacia su siguiente gran éxito.
Para muchas personas, la primera referencia a la palabra vogue y el estilo de baile conocido como "voguing" viene del hit de 1990 Vogue. Brazos firmes, poses impactantes, la imagen de Madonna adornada de personas queer a su alrededor como si de decoraciones se tratarse se ha quedado plasmada en el léxico de la historia musical como un momento revolucionario en la cultura pop. Sin embargo, la verdadera cultura de donde esta creatividad y esta grandeza fue arrancada, sigue estando oprimida y marginalizada. Aquellos en la comunidad del vogue de donde Madonna "tomó prestado" lo que le gustó, no pueden quitarse el color oscuro de piel o la diversidad sexual para simplemente seguir adelante hacia otras cosas.
La cultura negra queer es constantemente saqueada. Somos testigos de la eliminación de unos mientras su legado es capitalizado, jamás invirtiéndose esa misma energía en hacer algo contra la opresión.
De acuerdo con Genny Beemyn (PhD) en su trabajo Trans Bodies, Trans Selves (Cuerpos trans, identidades trans), la cultura ballroom data tan atrás como el siglo XIX, cuando miembros de la comunidad LGBTQ comenzaron a tener bailes/mascaradas conocidos como drag balls. Los balls fueron un desafío directo a las leyess que prohibían a las personas, usar ropa del género opuesto.
Langston Hughes también habló de la cultura ballroom en su ensayo Spectacles of Color (Gafas de Colores);
Esta cultura fue integrándose en la escena LGBTQ neoyorquina blanca durante los años 30s, donde los participantes negros fueron víctimas de discriminación. Sin embargo, el ballroom Negro no fue desaparecido, ya que continuó creciendo como un movimiento escondido (underground) con capítulos, líderes y casas que fueron nombradas como algunos de los más famosos diseñadores.
Décadas después, esta cultura underground, compuesta principalmente por personas de color, continuó floreciendo en ciudades grandes a través de Estados Unidos expandiéndose a lugares tan lejanos como Japón y el Reino Unido.
Un momento decisivo para la comunidad fue el aclamado y premiado documentan Paris is Burning. Siguiendo las vidas de leyendas del ballroom Pepper LaBeija, Willi Ninja (House of Ninja), Angie Xtravaganza y Dorian Core. El documental es una crónica de la vida en el ballroom al mismo tiempo que expone los enfrentamientos con el racismo, homofobia, VIH/SIDA y pobreza. Fue una mirada de primera mano a la lucha de una cultura para mantener su humanidad en un mundo de blancos ricos. Desafortunadamente, incluso está producción fue realizada a través del lente de una mujer blanca cisgénero (directora Jennie Livingston), jugando con el trauma colectivo de la comunidad negra como la mayoría lo ha estado haciendo: para venderlo al mejor postor.
La "Casa" se convirtió en el hogar que fue refugio para muchas personas queer negrxs y latinxs cuando la sociedad se volvía en contra de ellxs. Ellxs crearon lo que muchas personas llamarían una familia que se escoge, la adopción de sus amigos. Esta unidad familiar está basada en una jerarquía que comienza con madres y padres, y aquellos "hijos" que se van incluyendo bajo su cuidado se vuelven hermanxs entre sí, todxs cambiando su apellido por el nombre de la casa a la que pertenecen.
Los balls se organizan para que las casas puedan competir en múltiples categorías para ganar premios en efectivo, trofeos y prestigio para sus casas, así como escalar en las clasificaciones que existen para quienes caminan (stars, statements, legends, icons); Estos exuberantes eventos ahora se realizan alrededor del mundo y han sido una principal inspiración para la TV, la música y la moda.
Afortunadamente, los últimos 10 años han sido de importante visibilidad para el crecimiento de la cultura en el ojo público, teniendo a la subcultura tomando las riendas de lo que sucede y contando la historia desde su propio punto de vista.
Desde 2009, el canal de YouTube Ballroom Throwback Television ha filmado a la comunidad underground en los balls en diferentes partes del mundo, amasando casi 100,000 suscriptores y 105 millones de vistas. En 2010, se hizo historia cuando el grupo de baile Vogue Evolution se convirtió en el primer equipo "voguero", realmente de la comunidad ballroom, en competir en America's Best Dance Crew. Obtuvieron 5to lugar, pero nunca fueron olvidados como un momento importante en TV.
2016 traería lo que podría llamarse la secuela no-oficial de Paris is Burning; Kiki. Escrito por Sara Jordeno y la leyenda Twiggy Pucci Garcon, se desarrolla en la ciudad de Nueva York y se enfoca en "la escena drag y voguer, explorando las vidas de los jóvenes LGBTQ de color en una época donde el movimiento Black Lives Matter y los derechos de la comunidad trans están haciendo apariciones en los encabezados". La película ganó numerosos premios y mostró al mundo entero el interior de la comunidad.
Ahora tenemos la docu-serie My House de Viceland, producido por un equipo completamente negro y queer, enfocándose en los verdaderos inicios del ballroom moderno. El próximo mes trae la premiere de POSE, el primer show en un canal de televisión mayor, FX; que muestra las verdaderas vidas de las personas del ballroom en su ambiente. Producida por Ryan Murphy, el show tiene un cast LGBTQ multiétnico con talentos como Angelica Ross, Dominique Jackson, Indya Moore y Billy Porter, haciendo historia con el cast con más personas trans que ha existido.
Muchos temieron de lo que podría pasar con la comunidad considerando que Murphy, aunque gay, es un hombre blanco y cisgénero, pero él hizo lo que todo buen aliado debe hacer. No sólo contrato a consultores como Twiggy Garcon y Janet Mock en su trabajo, también se aseguró que hubiera una representación adecuada incluyendo a personas que en la vida real pertenecen a la comunidad. Aquellos que realmente hayan vivido en carne propia que pudieran no sólo llevar la narrativa, sino ser la narrativa.
La cultura negra siempre ha estado de manera bastante literal en el vogue y la cultura del ballroom no es para nada diferente. La integración del ballroom es muy similar a cómo aspectos de la cultura negra se han transformado en tendencias para personas que se mantienen al margen de la opresión que otros viven. El Ballroom ha sido usado por la comunidad hetero como vía de escape expresar su creatividad o tener una naturaleza "despreocupada" sin tener el pendiente de cuestionar o eliminar normas cis-hetero que impiden a la comunidad negrx/latinx LGBTQ, quienes crearon todo el ballroom, integrarse y prosperar en la sociedad.
El mundo de la moda tampoco es ajeno al descarado robo de creatividad e ideas surgidas en la cultura. Ha sido un rumor escuchado durante años que muchas casas de diseño de talla internacional envían a trabajadores a los balls para obtener ideas que después aplicarán en nuevas líneas de moda. En más de una ocasión, el ballroom ha inspirado los looks avant-garde que las pasarelas muestran cada temporada. Frecuentemente he escuchado "si ves a una persona blanca dentro de un ball, no están ahí por entretenimiento. Están ahí por inspiración y pronto veremos estos "looks" alreedor de todo el mundo".
La industria de la música negra también ha tenido rol muy activo en la integración de elementos de la comunidad en sus producciones, sin devolverme mucho a aquellos que realmente la viven. En un ensayo escrito en 2015, Red Fag expone:
"Beyoncé, Kelly Rowland, Jennifer Lopez, Estelle, Janelle Monae, Lil' Mama, FKA Twigs tienen tanto que ver con la explotación como Madonna, Lady Gaga y Jennie Livingston. Dejando de lado la filosofía, la breve aparición en forma de cameos en el trabajo de estas grandes artistas no han hecho absolutamente nada para iluminar nuestras historias de lucha, ni ha servido para combatir las estructuras que generan nuestra necesidad de resistencia en primer lugar. Las personas cis, la gente heterosexual, la clase media alta o con riquezas e incluso algunos que comparten con nosotros algunas de nuestras identidades oprimidas aún nos arrancan arte y objetifican a nuestra gente, nuestra estética sin jamas tomar en consideración las formas en las que se benefician de la violencia que nosotros enfrentamos a manos del sistema que firma sus cheques".
Es aún más importante que aquellos bendecidos con la oportunidad de aparecer en estas exhibiciones de la cultura, también tomen la responsabilidad de dar apoyo a las personas que la poseen. Tomando una postura para asegurar que la cultura sea bien integrada y proveer recursos necesarios para que puedan sostener una vida bajo sus propios términos. Las personas no tienen esa opción de usar su color de piel, su diversidad sexual como un performance, olvidando que su seguridad pueda ser amenazada; está en aquellos que toman lo valioso de la cultura, también luchar porque todos tengan un espacio.
La cultura ballroom ha recorrido un largo camino en este mundo, y por fin está obteniendo la oportunidad de posicionarse bajo el cenital, con los creadores y dueños de la cultura tomando el frente. Este reclamo de la cultura es uno necesario para la supervivencia de sus habitantes y esta vez la revolución defintivamente será televisada.
George M. Johson.
Texto Original:
Johnson, George, M. The Colonization of Ballroom Culture. INTO, Culture. May, 2018.
https://www.intomore.com/culture/the-colonization-of-ballroom-culture
Traducción
Lúa Ramírez
Madonna no inventó el vogue. Madonna no es la fundadora de la cultura ballroom.

Madonna - Vogue
Madonna, como muchos otros buitres de la cultura, usó a una comunidad por su estilo, danza y pasión hasta donde pudo exprimirlo, para después regresarlo a su lugar en un estante, abandonando a los miembros de esa comunidad junto con su opresión; lo dejó todo atrás de ella y siguió adelante hacia su siguiente gran éxito.
Para muchas personas, la primera referencia a la palabra vogue y el estilo de baile conocido como "voguing" viene del hit de 1990 Vogue. Brazos firmes, poses impactantes, la imagen de Madonna adornada de personas queer a su alrededor como si de decoraciones se tratarse se ha quedado plasmada en el léxico de la historia musical como un momento revolucionario en la cultura pop. Sin embargo, la verdadera cultura de donde esta creatividad y esta grandeza fue arrancada, sigue estando oprimida y marginalizada. Aquellos en la comunidad del vogue de donde Madonna "tomó prestado" lo que le gustó, no pueden quitarse el color oscuro de piel o la diversidad sexual para simplemente seguir adelante hacia otras cosas.

La cultura negra queer es constantemente saqueada. Somos testigos de la eliminación de unos mientras su legado es capitalizado, jamás invirtiéndose esa misma energía en hacer algo contra la opresión.
De acuerdo con Genny Beemyn (PhD) en su trabajo Trans Bodies, Trans Selves (Cuerpos trans, identidades trans), la cultura ballroom data tan atrás como el siglo XIX, cuando miembros de la comunidad LGBTQ comenzaron a tener bailes/mascaradas conocidos como drag balls. Los balls fueron un desafío directo a las leyess que prohibían a las personas, usar ropa del género opuesto.
Langston Hughes también habló de la cultura ballroom en su ensayo Spectacles of Color (Gafas de Colores);
"asistí una vez como invitado de de A'Lelia Walker; es el ball donde los hombres se visten como mujeres y las mujeres se visten como hombres. Durante el auge de la era del Nuevo Negro y la invasión turista de Harlem, estaba de moda para los intelectuales y los líderes sociales tanto de Harlem como las áreas del centro el ocupar asientos en estos balls y mirar desde arriba a la multitud extrañamente diversa dispersa por la pista de baile; hombres ataviados en vaporosos vestidos y altos tocados de plumas así como mujeres en esmoquin y sacos de hombros cuadrados."
Esta cultura fue integrándose en la escena LGBTQ neoyorquina blanca durante los años 30s, donde los participantes negros fueron víctimas de discriminación. Sin embargo, el ballroom Negro no fue desaparecido, ya que continuó creciendo como un movimiento escondido (underground) con capítulos, líderes y casas que fueron nombradas como algunos de los más famosos diseñadores.
Décadas después, esta cultura underground, compuesta principalmente por personas de color, continuó floreciendo en ciudades grandes a través de Estados Unidos expandiéndose a lugares tan lejanos como Japón y el Reino Unido.
Un momento decisivo para la comunidad fue el aclamado y premiado documentan Paris is Burning. Siguiendo las vidas de leyendas del ballroom Pepper LaBeija, Willi Ninja (House of Ninja), Angie Xtravaganza y Dorian Core. El documental es una crónica de la vida en el ballroom al mismo tiempo que expone los enfrentamientos con el racismo, homofobia, VIH/SIDA y pobreza. Fue una mirada de primera mano a la lucha de una cultura para mantener su humanidad en un mundo de blancos ricos. Desafortunadamente, incluso está producción fue realizada a través del lente de una mujer blanca cisgénero (directora Jennie Livingston), jugando con el trauma colectivo de la comunidad negra como la mayoría lo ha estado haciendo: para venderlo al mejor postor.

Paris is Burning (dir. Livingston, 1990)
La "Casa" se convirtió en el hogar que fue refugio para muchas personas queer negrxs y latinxs cuando la sociedad se volvía en contra de ellxs. Ellxs crearon lo que muchas personas llamarían una familia que se escoge, la adopción de sus amigos. Esta unidad familiar está basada en una jerarquía que comienza con madres y padres, y aquellos "hijos" que se van incluyendo bajo su cuidado se vuelven hermanxs entre sí, todxs cambiando su apellido por el nombre de la casa a la que pertenecen.
Paris is Burning (dir. Livingston, 1990)
Afortunadamente, los últimos 10 años han sido de importante visibilidad para el crecimiento de la cultura en el ojo público, teniendo a la subcultura tomando las riendas de lo que sucede y contando la historia desde su propio punto de vista.
Desde 2009, el canal de YouTube Ballroom Throwback Television ha filmado a la comunidad underground en los balls en diferentes partes del mundo, amasando casi 100,000 suscriptores y 105 millones de vistas. En 2010, se hizo historia cuando el grupo de baile Vogue Evolution se convirtió en el primer equipo "voguero", realmente de la comunidad ballroom, en competir en America's Best Dance Crew. Obtuvieron 5to lugar, pero nunca fueron olvidados como un momento importante en TV.


2016 traería lo que podría llamarse la secuela no-oficial de Paris is Burning; Kiki. Escrito por Sara Jordeno y la leyenda Twiggy Pucci Garcon, se desarrolla en la ciudad de Nueva York y se enfoca en "la escena drag y voguer, explorando las vidas de los jóvenes LGBTQ de color en una época donde el movimiento Black Lives Matter y los derechos de la comunidad trans están haciendo apariciones en los encabezados". La película ganó numerosos premios y mostró al mundo entero el interior de la comunidad.
Ahora tenemos la docu-serie My House de Viceland, producido por un equipo completamente negro y queer, enfocándose en los verdaderos inicios del ballroom moderno. El próximo mes trae la premiere de POSE, el primer show en un canal de televisión mayor, FX; que muestra las verdaderas vidas de las personas del ballroom en su ambiente. Producida por Ryan Murphy, el show tiene un cast LGBTQ multiétnico con talentos como Angelica Ross, Dominique Jackson, Indya Moore y Billy Porter, haciendo historia con el cast con más personas trans que ha existido.
Category is... Royalty - POSE (FX)
La cultura negra siempre ha estado de manera bastante literal en el vogue y la cultura del ballroom no es para nada diferente. La integración del ballroom es muy similar a cómo aspectos de la cultura negra se han transformado en tendencias para personas que se mantienen al margen de la opresión que otros viven. El Ballroom ha sido usado por la comunidad hetero como vía de escape expresar su creatividad o tener una naturaleza "despreocupada" sin tener el pendiente de cuestionar o eliminar normas cis-hetero que impiden a la comunidad negrx/latinx LGBTQ, quienes crearon todo el ballroom, integrarse y prosperar en la sociedad.
El mundo de la moda tampoco es ajeno al descarado robo de creatividad e ideas surgidas en la cultura. Ha sido un rumor escuchado durante años que muchas casas de diseño de talla internacional envían a trabajadores a los balls para obtener ideas que después aplicarán en nuevas líneas de moda. En más de una ocasión, el ballroom ha inspirado los looks avant-garde que las pasarelas muestran cada temporada. Frecuentemente he escuchado "si ves a una persona blanca dentro de un ball, no están ahí por entretenimiento. Están ahí por inspiración y pronto veremos estos "looks" alreedor de todo el mundo".
POSE (FX)
La industria de la música negra también ha tenido rol muy activo en la integración de elementos de la comunidad en sus producciones, sin devolverme mucho a aquellos que realmente la viven. En un ensayo escrito en 2015, Red Fag expone:
"Beyoncé, Kelly Rowland, Jennifer Lopez, Estelle, Janelle Monae, Lil' Mama, FKA Twigs tienen tanto que ver con la explotación como Madonna, Lady Gaga y Jennie Livingston. Dejando de lado la filosofía, la breve aparición en forma de cameos en el trabajo de estas grandes artistas no han hecho absolutamente nada para iluminar nuestras historias de lucha, ni ha servido para combatir las estructuras que generan nuestra necesidad de resistencia en primer lugar. Las personas cis, la gente heterosexual, la clase media alta o con riquezas e incluso algunos que comparten con nosotros algunas de nuestras identidades oprimidas aún nos arrancan arte y objetifican a nuestra gente, nuestra estética sin jamas tomar en consideración las formas en las que se benefician de la violencia que nosotros enfrentamos a manos del sistema que firma sus cheques".

FKA Twigs
Es aún más importante que aquellos bendecidos con la oportunidad de aparecer en estas exhibiciones de la cultura, también tomen la responsabilidad de dar apoyo a las personas que la poseen. Tomando una postura para asegurar que la cultura sea bien integrada y proveer recursos necesarios para que puedan sostener una vida bajo sus propios términos. Las personas no tienen esa opción de usar su color de piel, su diversidad sexual como un performance, olvidando que su seguridad pueda ser amenazada; está en aquellos que toman lo valioso de la cultura, también luchar porque todos tengan un espacio.
Kia Labeija bailando vogue en las calles de Bogotá para el video musical de "Dove" de Pillar Point
La cultura ballroom ha recorrido un largo camino en este mundo, y por fin está obteniendo la oportunidad de posicionarse bajo el cenital, con los creadores y dueños de la cultura tomando el frente. Este reclamo de la cultura es uno necesario para la supervivencia de sus habitantes y esta vez la revolución defintivamente será televisada.
George M. Johson.
Texto Original:
Johnson, George, M. The Colonization of Ballroom Culture. INTO, Culture. May, 2018.
https://www.intomore.com/culture/the-colonization-of-ballroom-culture
Traducción
Lúa Ramírez
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